Una tarde recibí la llamada de conserjería: “Carlos, aquí están dos militares que desean hablar con usted”. Con enorme curiosidad, y algo de inquietud, vamos a ser sinceros, le contesté que pasaran al despacho de dirección.
Entraron y yo miré el poster de: “Obreros, campesinos… reforzad las filas del Partido Comunista” del tablón de anuncios del despacho pensando: Bueno, de todas formas seguro que se habrán informado de mí previamente y de forma intensiva, así que…
Dos personas muy amables me comunicaron que habían estado estudiando por Internet centros de enseñanza y creían que seríamos el centro idóneo para realizar un trabajo que cumpliría las expectativas y objetivos del Canastell y del Ejército. A este fin de invitaban a visitar a D. Demetrio…, general jefe del MOE de Rabasa.
La visita, acompañado de Fran, fue muy, muy llamativa. Resulta que aquellas instalaciones cuarteleras que yo veía por la carretera y que creía viejas y achacosas, eran, en la práctica, el cuartel más moderno del ejército de tierra de España: Vimos lo que quisieron enseñarnos pero me impactaron el orden, la limpieza y la sensación de modernidad y de organización que se desprendía de la visión de las instalaciones.
El general resultó ser una persona muy atenta y se mostraba muy preocupado por el futuro de los militares que se veían obligados a abandonar el Ejército a una edad temprana (52 años creo) sin oficio alguno. Por ello había investigado y encontrado que en el Canastell quizás podríamos aceptar a esta tipología de estudiantes, con perfiles profesionales muy definidos ya por su trabajo en las instalaciones de Rabasa, pero con condicionantes de asistencia muy rígidos. El general estuvo todo el tiempo acompañado por el Pater, otra persona preocupada por el futuro de los ahora compañeros de filas.
Le comentamos que, aún dentro de las dificultades, seguro que sería posible encontrar soluciones para que se integrasen en los estudios y pudiesen obtener las titulaciones profesionales para su futuro laboral tras la salida del Ejército.
Fue el primer contacto de lo que constituyó una colaboración fructífera y muy positiva, sobre todo para los militares que acudieron después a estudiar con nosotros. Hay anécdotas que merecerá la pena comentar en otros puntos.
Siguiendo nuestro trabajo otros militares también pudieron cursar enseñanzas en otros centros, entre ellos el Leonardo da Vinci de Alicante y el Cotes Baixes de Alcoy y se pretendió, pero desconozco si llegó a buen puerto hacerlo también en algún instituto de Valencia.
Hace muy poco que volvía a ver al general. Tan afectuoso como siempre, me comentó el buen trabajo que hicimos en conjunto y la tristeza de cómo nos eliminaron y la desaparición de esa colaboración entre Ejército y Educación. Una pena. Como tantas cosas…
No hay comentarios:
Publicar un comentario