martes, 14 de octubre de 2025

El calendario escolar

 

             No puedo evitar sonreírme recordando todas nuestras peripecias con el horario / calendario escolar, que han sido muchas y que han caracterizado en buena parte la marca Canastell. No comentaré aquí la agrupación de la docencia en horas y días por merecer, desde mi punto de vista, un punto aparte.

            La entrada a las 08:30, en primer lugar. Esa media hora de “retraso” que en nuestro horario se ponía, permitió que los profesores padres y madres no complicaran tanto la confección del horario como era habitual. La solicitud de poder dejar a sus hijos/as en el colegio (aunque en algunos casos estaban en COU) sólo afectaba así, a lo sumo, a la primera sesión de la mañana y era más sencillo confeccionar el horario. Sí es curioso reseñar que ha sido uno de nuestros caracteres diferenciales más odiados. En el paso a lo que fue luego Haygón, al María Blasco, cuando nos expulsaron… lo primero que hicieron fue empezar a las 08:00.

            Los exámenes en fin de trimestre. Nos marcamos varios objetivos a conseguir con esta medida:

·         Evitar la estampa, realmente triste de las aulas vacías los días antes del comienzo de vacaciones

·          Permitir al alumnado un aprendizaje a distancia con pocas obligaciones de asistencia y así ampliar el territorio de influencia del Canastell. Llegamos a tener alumnado de toda la península

·         Eliminar los “exámenes” y “pruebas” intermedios que alteraban el resto de módulos impartidos en ese día, al verse afectados por la ausencia de alumnado por la preparación y/o prueba. Además se convertían en excusas para impartir menos docencia y facilitar la ausencia a finales de trimestre.

Otra característica muy odiada y eliminada fulminantemente

Comienzo y final de curso.

Siempre pensamos que, al margen de las exigencias de unos políticos que sólo pretendían favorecer el deseo de las asociaciones de padres y madres de convertir en guarderías permanentes a todos y cada uno de los centros educativos, existía la lógica del clima y las temperaturas de nuestra ciudad y las consecuencias de aplicar el sentido común.

En los primeros tiempos del centro (años 80) el curso empezaba a finales de septiembre y finalizaba a principio de junio y así conseguimos hacerlo nosotros siempre enfrentándonos a veces a la inspección educativa, aunque sólo una vez de manera grave en un final de curso (para lo que nos echó una mano Luis, en aquel momento Director Territorial),

Pero lo fundamental fueron las medidas creativas adoptadas.

En el principio de curso, la recepción de todos y cada uno de los cursos, lo que a la par de retrasar el comienzo, permitía establecer cauces de diálogo e información con todo el alumnado y ofrecer al profesorado la implicación y esfuerzo del equipo directivo comenzando el trabajo antes que el común de ellos.

En el final el establecimiento de pruebas que permitían premiar el esfuerzo y el trabajo hecho al alumnado que hubiese ya aprobado, permitiéndoles de hecho el comienzo de las vacaciones y rebajar la asistencia de toda la comunidad al establecer horarios más flexibles y menores en tiempo para la realización de pruebas.

Dejaré aquí el relato de calendario y horarios y e remito a otro punto donde comentaré el progresivo aumento de días con algún recuerdo de las “trampas” de la Conselleria al contar días de vacaciones y de la ingenuidad de quienes favorecieron la desaparición de los exámenes de septiembre

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